Cuando niño, la forma de poner una pausa en el juego era a través de la exclamación chepi bola. Tarea de otro descifrar que significa, lo cierto es que ella permitía hacer vanos los esfuerzos de aquel que nos correteaba y ya estaba a punto de alcanzarnos durante el juego de la pega, o evitar que quien nos había descubierto durante las escondidas, llegara antes que nosotros a base. Se deduce que su uso indiscriminado podía teñir de abusivo el juego, así que debía usarse con cuidado, es decir, siempre que se presentara una circunstancia inesperada como, por ejemplo, si al correr a uno se la salía el zapato, o se le torcía el pie o pisaba caca. Es decir, el chepi bola debía estar acompañado de alguna excusa razonablemente aceptable so pena de ser considerado un tramposo.
Como yo soy dueño de la página, no tengo que darme excusas a mí mismo para hacer un paréntesis (mi chepi bola actual). Así que exclamo chepi bola y procedo a hacer una pausa en el orden que me había fijado para el desarrollo de esta página.
Hoy escuchaba en la radio de casos de personas que quedan en estado vegetal y luego se convierten en un drama para la familia que no sabe si es que debe desconectar al ser querido de los aparatos que los mantienen vivos. Y que la recomendación más adecuada es discutir estas cosas previamente para que, llegado el momento, sepan que deben hacer.
En mi caso, para matar dos pájaros de un tiro, deseo manifestar que no quisiera quedar en estado vegetal conectado a tubos que mantuviesen mi cuerpo vivo pero no mi alma. No ver el sol, el mar, no sentir la brisa en mi cara, no escuchar voces de afecto, no ser capaz de recibir y dar amor es no vivir, de modo que mediante estas líneas estoy liberando a quienes deban tomar la decisión, llegado el caso, de la carga emotiva de sentir que están haciendo algo que no va de acuerdo a mi voluntad.
Ahora eso no es todo. Para que mis deseos sean cumplidos del todo, quiero expresar que no es mi deseo quedar encajonado en un nicho. Eso debe llevarlos a suponer que mi opción es la cremación, pero no para que me tengan en casa, como le pasó a mi tía Cata, cuyas cenizas quedaron al cuidado de su sobrina, mi prima Moza hasta que una noche se metieron unos ladrones a su casa y parece que pensaron que la urna donde estaban sus cenizas contendría joyas y, sin darse tiempo para verificar su suposición se la llevaron. Pobre Cata, lo más probable es que la echaran a la basura, la pasaran por el water o algo peor. En todo caso, despues de muerta siguió dando que reir a sus costillas, tal y como ocurría con ella en vida.
Volviendo al punto.
En Lunahuaná existe un mirador. Deseo que mis cenizas sean esparcidas desde ese mirador, una tarde de primavera cuando el sol se comience a ocultar detrás de la inmensa "v" que forman los cerros que enmarcan el valle por el cual discurre el río Cañete.
Cierro el paréntesis.
Thursday, February 09, 2006
Tuesday, February 07, 2006
La protagonista de "Del paso al poto"
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